17 dic 2009

Días perfectos


Otro día amanece. Fuera, la nieve lo cubre todo hasta donde alcanza la vista. Otro día perfecto.
Salgo a la calle. El frío me corta la cara y las manos, pero me da igual. Contemplo el manto blanco, perfecto, puro…Me da miedo mancillar su superficie regular con la huella de mis botas, pero el viento que susurra entre las ramas nevadas de los árboles me está llamando, y finalmente lo hago. Comienzo a caminar. Observo los cristales helados de los coches, los carámbanos que cuelgan de los tejados. Oigo como los niños juegan en el parque. Me paro y los observo. Recuerdo como me gustaba jugar a la guerra de nieve cuando era pequeña. Recuerdo la emoción que me embargaba cuando acertaba a otro niño en la cara…Me río. También recuerdo la voz de mi madre llamándome para volver a casa. Un escalofrió me saca de mi ensoñación. Ha empezado a nevar otra vez. Alargo la mano y la mantengo en alto. Un pequeño copo aterriza en la palma. Lo contemplo. Es perfecto, simétrico, único…Se oye un pitido a lo lejos. Me despierto, todo ha sido un sueño. Apago el despertador y me vuelvo a acostar. Una pequeña lágrima resbala por mi mejilla.
Ya no habrá mas días perfectos…Pero sigo adelante. La vida me lo exige, y ya no tengo fuerzas para rebelarme…

1 comentario:

  1. Un final que me hace pensar muchisimo,demasiado bonito para creermelo ahora mismo...que la vida nos exija seguir es para bien o para mal lo que hay que hacer...

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