4 feb 2010

Tiempos de cambio


Otro día igual, nada ha cambiado. Sin embargo, todo es distinto...

Lo que ayer era emocionante hoy se torna monotonía. Ocupaciones antes impensables son ahora los alicientes más tentadores. Costumbres nuevas reemplazan a las viejas, tachando a estas últimas de inmaduras e infantiles. Las tardes en la calle dejan paso a las noches en los bares, y cambiamos las botellas de cocacola por botellas de cerveza. El tiempo pasa y nos transforma.

He cambiado, si. Pero me gusta pensar que en el fondo sigo siendo la misma de ayer.

1 comentario:

  1. La misma de ayer siempre puede soplar en el borde de la botella, tratando de sacar el mismo sonido que tenía años atrás. No eres tú sino las cosas las que nos permiten seguir siendo como antes... o no

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